Thursday 15 November 2018
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meridiano - 9 days ago

Brown y Fultz causan problemas a los Sixers

La NBA reabri en los playoffs 2018 una de sus rivalidades m s hist ricas y genuinas: Celtics-Sixers. Una bendici n para un Este que parec a abocarse a una guerra entre los dos nuevos aspirantes al trono con la mudanza a California de LeBron James. Pero despu s de las primeras semanas de competici n, Celtics y Sixers combinan un muy discreto 12-9 por el 18-2 de Raptors y Bucks. Los canadienses se han revitalizado con la llegada de Nick Nurse al banquillo y los de Wisconsin por fin tienen entrenador de primera categor a (Mike Budenholzer) y est n comprobando la enorme diferencia que eso supone. Son ambos, e incluso los Pacers, una amenaza? S . Tienen m s motivos para estar preocupados los Sixers que los Celtics? Aparentemente, sin duda. Los Celtics, aunque est n reajustando completamente su manera de atacar, van a acabar resolviendo sus asuntos, salvo sorpresa may scula, y siguen siendo la opci n m s segura para el que quiera apostar a nuevo campe n del Este. Las inc gnitas de los Sixers, por el contrario, parecen m s estructurales y recaen sobre un equipo que hab a vivido en la acera contraria a los problemas, primero con la bula perenne que fue El Proceso, despu s con una temporada pasada en la que firm un extraordinario segundo tramo: de 25-25 a 52-30 con 16 victorias seguidas antes de los playoffs. Con la cuarta mejor defensa de la NBA y un sistema que exprim a al m ximo la virtudes de Ben Simmons, Novato del A o e imparable rodeado de tiradores y cuando no se le exig a a l alimentarse a un radio de m s de dos o tres metros del aro. Sin nivel fuera de su pista Ahora los Sixers est n 6-5, con un impecable 6-0 en su pista y un rid culo 0-5 fuera. Son, junto a esos Cavaliers que se hunden en el pozo de sus propias miserias, el nico equipo del Este que no ha ganado a domicilio. Tienen en negativo la diferencia de puntos (-1,3) y de ratings (el mismo -1,3). Su defensa es la und cima de la liga, peor de lo que necesitan, y su ataque es el s ptimo peor por rating de toda la NBA (duod cimo la pasada campa a). Brett Brown no renuncia a disparar mucho por fuera aunque su equipo es uno de los nueve peores en porcentaje de tres (33,9%) siendo a la vez uno de los once que m s lanza (33 por partido). Pero Brown est cometiendo pecados peores, y estos se reflejan en unos n meros que incluyen tambi n 16,5 p rdidas por noche: solo suman m s Mavericks, Suns y Hawks. Ante los Nets, en un descalabro preocupante por mucho que fuera en back to back (122-97), un total de 27, 17 ya en la primera parte. Brown defini el partido de su equipo como intolerable . Cuatro de las cinco derrotas fuera de Philadelphia han llegado por diferencias de 15 puntos o m s. Y todo con Joel Embiid en n meros de, en otras circunstancias, pelear por el MVP: 28,4 puntos, 12,6 rebotes, 2,2 tapones, 3,5 asistencias. Cualquiera de esos datos ser a a temporada completa tope de su carrera. Y ha rebajado sus p rdidas hasta unas mucho m s tolerables 2,7 (una menos que la campa a pasada) aunque la forma de atacar de su equipo le aboca a posesiones inc modas y pases arriesgados con dobles marcajes encima. Pero pong moslo as : al final de la temporada pasada, las encuestas sobre qui n es el mejor jugador de los Sixers habr an salido muy igualadas entre el p vot camerun s y Simmons. Ahora, no habr a color. Porque ahora, Embiid parece m s capaz de producir en cualquier circunstancia que el base australiano. La cuesti n es que Simmons es extraordinario, literalmente: un jugador fuera de lo com n. Pero uno que exige tambi n construir un determinado tipo de equipo a su alrededor. Al menos mientras siga sin tener ninguna capacidad de anotar fuera de la zona o de levantarse desde la l nea de tres para simular como m nimo un cierto nivel de amenaza: todav a no ha tirado ni un triple esta temporada, 0/11 la pasada en Regular Season y la trampa defensiva de Brad Stevens en playoffs, donde las redes popularizaron el lanza de tres, cobarde ante los enormes espacios que le conced an los Celtics para colapsar la pintura y crear los cortocircuitos que decidieron la eliminatoria. Antes, en aquella racha de 16 victorias seguidas, Simmons hab a explotado (como anotador y asistente) las v as de circulaci n que generaban quintetos hasta con cuatro tiradores fiables: Embiid, JJ Redick (ahora sexto hombre), Ilyasova, Belinelli (estos dos en Milwaukee y San Antonio). Los Sixers apostaron por LeBron James o Kawhi Leonard, c mo no hacerlo, pero su plan b, Wilson Chandler (un buen jugador pero un plan muy b en comparaci n con los citados) solo ha jugado diez minutos por culpa de una lesi n. Nemanja Bjelica, m s sal en la herida, estuvo atado pero amenaz con irse a Europa para liberarse y acabar en los Kings, donde est dando un cl nic de tiro que ser a el man en Philly. Brown ha usado a Mike Muscala como cuatro y cinco suplente, a veces en combinaciones con Amir Johnson que tienen muy poco sentido. Si lo coloca s lo como relevo de Embiid, ganar a orden una rotaci n en la que adem s hay muy poco f sico entre los guards: Redick, TJ McConnell, Furkan Korkmaz, el rookie Landry Shamet.... y el centro de todos los problemas: Markelle Fultz, el n mero 1 del draft de 2017. Qu hacer con Markelle Fultz
Fultz viene de una desastrosa temporada rookie en la que una desastrosa lesi n de hombro puso en riesgo su carrera, literalmente. Su mec nica de tiro, para unos por la lesi n y para otros por razones anteriores y desconocidas, se desvaneci . Su confianza se hundi y una tremenda bola de presi n amenaz con aplastar al primero de una extraordinaria generaci n rookie por el que los Sixers dieron, para ascender al 1, otra primera ronda futura y su n mero 3, que acab siendo el excelente Jayson Tatum. Ahora mismo tampoco tendr a sentido preguntar a los aficionados qui n de ellos dos tendr una mejor carrera. Pero es que Fultz, incluso si reconduce sus pasos y se parece al jugador que era en Washington, parece una pieza mucho menos complementaria para Embiid y sobre todo Simmons de lo que habr a sido, en principio, el propio Tatum. Brett Brown se ha equivocado adem s poniendo a Fultz como titular y lo ha ido solventando reduciendo sus minutos junto a Simmons a ya apenas cinco en los ltimos partidos. Pero si el parche va funcionando, surgir n las dudas para el medio y largo plazo: se eligieron dos n meros 1 seguidos que se restan valor mutuamente cuando est n juntos en pista? El entrenador, en teor a para trabajar sobre esa confianza perdida por Fultz, ha metido al base de Maryland en un l o: no funciona como titular, sus problemas con el tiro exterior recorren las redes sociales y si regresa al banquillo lo har se alado cuando un arranque con Redick (tan necesario para abrir la pista) como titular y l anotando en la segunda unidad habr a tenido mucho m s sentido. En esencia, los aspirantes (y los Sixers deber an serlo) no anteponen la progresi n de un jugador a la producci n de victorias e inercias. Por necesidad de resultados y exposici n medi tica, Fultz ha estado en un l o en el que se est manejando con menos de 10 puntos y 4 asistencias por partido, un 40% en tiros, 30% en triples y apenas un 66% desde la l nea de personal. Ahora mismo es un problema en defensa (como Redick o Shamet) y sus virtudes (instinto para anotar cerca del aro, capacidad para rebotear, buena inercia en el pick and roll central) aparecen cuando Ben Simmons est en el banquillo. Generalmente con Embiid en pista (Brown trata de que sus dos grandes estrellas no descansen a la vez) y sin Simmons, Fultz lanza en un 45% por un 29,7% cuando juega con Simmons. El rating ofensivo de los dos bases juntos es 88,7, abismal. De Fultz sin Simmons, 109. Cuando los tres coinciden, Embiid y Simmons tienden a ir al poste y provocar atascos sin tiradores que los resuelvan. Fultz no puede, en este momento de su carrera, ser un jugador que se mueva sin la bola y lance cuando reciba: no puede ser Redick. Y Brown est renunciando a quintetos m s peque os e imaginativos: trata de mantener ala-p vots convencionales con combinaciones muy poco efectivas en ataque y sin, insisto, reducir a Muscala al rol de p vot suplente ni probar con Simmons defendiendo como cinco o como falso cuatro para introducir combinaciones con mucho m s tiro: Shamet, Redick, Covington... Wilson Chandler ser a otro estabilizador defensivo en esas opciones una vez recuperado del todo. Ahora, Simmons y Fultz no mezclan, McConnell y Fultz no pueden jugar juntos, Saric es demasiado inestable como tirador y Amir Johnson no puede jugar con otro interior al lado. Todo eso al menos est pareciendo, y sobre todo eso tiene que trabajar un entrenador que otras veces, aunque sin los reflejos muy r pidos, ha ido sabiendo parchear problemas. Que Markelle Fultz se reduzca a un sexto hombre fiable ser a un asunto grave en el futuro. Pero en este punto de su situaci n y de la de su equipo, suena a absoluta bendici n. As est n las cosas. Los Sixers han cabalgado un hype m s que merecido pero est n en uno de esos puntos en los que tienen que madurar como equipo: no hay proyecto que se libre de ellos y de c mo se resuelvan depender su capacidad de ser uno de los dos mejores equipos de un Este muy d bil a partir de la quinta plaza pero muy poderoso en la planta noble. El mercado, por un tirador de perfil bajo o en un movimiento gordo por una estrella, acabar siendo casi sin duda una necesidad para una plantilla que sali del verano m s desequilibrada de lo que lo empez , peor sobre todo para un Simmons cuyo problema con el tiro exige una determinada confecci n de grupo si se quieren aprovechar sus incuestionables virtudes. Mientras, los Celtics le dan una vuelta a su f rmula, Giannis Antetokounmpo devora planetas y los Raptors se dan una ltima (pen ltima) oportunidad. No todo iba a ser tan f cil para El Proceso.


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